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jueves, 29 de diciembre de 2016

Las garras del león.


La constelación de Leo (el León) es la quinta integrante del Zodíaco; ese camino aparente del Sol entre las estrellas a lo largo del año. Ubicado entre Cáncer y Virgo, Leo es la decimosegunda constelación en extensión de las 88 reconocidas por la UAI.


La constelación de Leo en Cartes du Ciel, La eclíptica cruza un poco al sur de Regulus. Los grupos de galaxias Triplete de Leo y grupo M96 son visibles. 




Leo en el programa Stellarium. Se distinguen las principales estrellas con sus nombres propios. En el hemisferio sur vemos al León al revés, panza arriba.



Es una constelación que posee un buen número de estrellas brillantes, que permiten localizar con facilidad su asterismo en la bóveda celeste. Quizá el aspecto más familiar de la constelación es el "símbolo de interrogación" que se forma al conectar la cabeza del león -la estrella Algenubi- con su corazón marcado por Regulus.

Describiremos las principales estrellas de la constelación. Los nombres propios de la mayoría hacen referencia a su posición dentro del cuerpo del león.

La estrella más brillante de Leo es Regulus ( a Leonis), el "pequeño rey", un sistema cuádruple ubicado a unos 77 años luz de distancia. 
La componente principal -Regulus A-  es una brillante estrella blanco-azulada, de secuencia principal tipo espectral B7, que es unas 240 veces más brillante que nuestro Sol. Regulus A está a unos 12.000 K y es unas dos veces y media más grande que nuestro Sol. La compañera de Regulus A es a su vez un sistema binario compuesto por Regulus B y C, un par de enanas roja y naranja separadas entre sí por unas 100 UA, completando una órbita entre ellas en un período de 2.000 años. 

Todo el conjunto posee una magnitud aparente de 1,35, la vigésimo segunda más brillante del cielo nocturno.



Regulus A, arriba a la izquierda, domina con su brillo el paisaje. Su compañera -Regulus B- es visible arriba a la derecha. El conjunto de estrellas a la derecha es la galaxia enana Leo I, satélite de nuestra galaxia (Russell Croman).



La segunda estrella es Denébola ("cola del león), una estrella blanca de tipo espectral A3V, ubicada a unos 35 años luz y con una temperatura que anda por los 9.000 K.

Algieba ("la frente") es la tercera estrella más brillante de Leo. Es un sistema binario ubicado a unos 130 años luz de la Tierra, por tanto, es la más lejana de las estrellas principales de la constelación. La componente principal, llamada Algieba A, es una gigante naranja que arde a unos 4.400 K, algo más fría que nuestro Sol. Tiene un radio 30 veces mayor que nuestro Sol y es unas 300 veces más luminosa. La compañera, llamada Algieba B, es una rara estrella gigante de color amarillo y magnitud 3,8. El sistema se puede resolver fácilmente con un pequeño telescopio, además, cerca de Algieba se encuentra el punto radiante de las Leónidas, una lluvia de meteoros que actualmente se produce durante la segunda mitad del mes de noviembre. Esta lluvia de estrellas es parte de la cola del cometa 55P/Tempel-Tuttle, que tiene un período orbital alrededor del Sol de 33 años.

Duhr, ("espalda del León") o Zosma, es la cuarta estrella más brillante de Leo. Es un astro de color blanco ubicado a unos 60 años luz, dos veces más grande que el Sol y a unos 8.500 K.

Otra estrella destacable es Wolf 359 una enana roja situada a 7,8 años luz, por tanto, la sexta estrella más cercana a nuestro planeta (Sol incluido).

También tenemos a R Leonis, una variable ubicada 5° al oeste de Regulus. Es una gigante roja a unos 240 años luz y debe tener un tamaño enorme, quizá unas 300 veces más grande que nuestro Sol. La estrella ya salió de la secuencia principal y en esta etapa inestable de su vida produce amplias variaciones de luminosidad. En su brillo máximo podemos verla a ojo desnudo, pero en sus mínimos necesitaremos instrumentos ópticos para divisarla. Su período es de 312 días y la magnitud aparente varía entre 4,40 y 11,30.



Regulus y un conjunto de planetas captados sobre el plano de la eclíptica (Yuri Beletsky).




La ubicación de Regulus sobre el plano de la eclíptica permite que de cuando en cuando la estrella sea ocultada por otros cuerpos celestes, un evento que a los aficionados nos gusta mucho, la Luna es la responsable de la mayor parte de las ocultaciones.

Objetos de espacio profundo.

El triplete de Leo es quizá el objeto profundo más conocido de la constelación. Esta formado por 3 soberbias galaxias espirales: M65, M66 y NGC 3628. No es visible a simple vista, pero un telescopio mediano bastará.



El triplete de galaxias de Leo. Las integrantes interaccionan gravitacionalmente (Wikipedia).



M65 es una galaxia situada a unos 35 millones de años luz. Fue descubierta por Charles Messier (otros dicen que por Pierre Méchain) en 1780.

M66 está a 36 millones de años luz y tiene un diámetro de unos 100.000 años luz, más o menos similar a nuestra Vía Láctea. Es la galaxia más grande y brillante del triplete. La vemos ladeada, pero con el suficiente perfil para distinguir la delicada y hermosa estructura de sus brazos en espiral, con grandes nubes de gas y polvo intercaladas por aquí y por allá. Es bastante activa en la formación de nuevas estrellas y es posible que en el pasado tuviese un "topón" gravitacional con NGC 3628 que produjo cierta deformación en sus brazos. 

NGC 3628 es la que nos aparece de canto. Está a unos 35 millones de años luz de distancia. Fue descubierta por William Herschel en 1784. Un extenso disco de polvo y gas cruza la galaxia a lo largo. La galaxia está dejando un reguero de material a través del espacio que se extiende por unos 300.000 años luz, esto es, casi el doble de nuestra Vía Láctea. Los especialistas creen que se debe a un choque gravitatorio con M66 en un lejano pasado. 

El triplete está ubicado a unos dos grados de Chertan (Teta Leonis) y es fácilmente visible con un telescopio medio. Un ocular de 20mm nos permitirá mantener a las tres integrantes dentro del campo visual. Cielos sin contaminación lumínica son esenciales.

El grupo M96 es otro conjunto de galaxias situadas relativamente cerca del triplete. M96 es una magnifica espiral barrada a unos 34 millones de años luz, descubierta en 1781 por el ayudante de Messier, Pierre Méchain. Su centro alberga un agujero negro supermasivo equivalente a 7,8 millones de masas solares. El grupo incluye la espiral M105, la más brillante del grupo y se cree que su centro galáctico es hogar de otro agujero negro con una masa estimada de 50 millones de masas solares.



Galaxia M96, vista por el telescopio espacial Hubble.


M95 es el tercer objeto Messier perteneciente al grupo M96. Lo interesante de esta galaxia espiral barrada es que el año 2012 una de sus estrellas se convirtió en una supernova tipo II, que recibió la denominación SN2012aw y que alcanzó una magnitud de 13.

El grupo de M96 no es visible a simple vista, pero al igual que el triplete bastará un telescopio de aficionado para obtener una gratificante observación.

Observación de Leo.





El mejor momento para observar Leo es durante los meses de verano, cuando la veremos salir por el este y mantenerse en el cielo durante toda la noche. Regulus, su integrante más destacada, culmina a unos 39° pasada la medianoche. La constelación está entre Cáncer y Virgo, y es fácilmente ubicable gracias al potente brillo de Regulus. El extenso asterismo de la Hydra rodea a Leo por el sur, mientras que el Leon menor se extiende por el norte (recuerden, esto hablando en coordenadas celestes).

No esperen ver la figura de un león, eso se lo dejamos a los griegos y su sobreexcitada imaginación, pero Regulus y otras estrellas forman lo que mucha gente identifica como un signo de interrogación (equivalentes a la cabeza y pecho del león), que en hemisferio austral veríamos al revés Otros (me incluyo) aseguran ver un colgador de ropa y hasta una hoz. Sea como sea, el asterismo es fácilmente detectable.

Cuando la noche está avanzada el brillo de Regulus se mezcla hermosamente con las lumbreras de Géminis (Castor y Pollux) más las estrellas de Orión, Proción, Sirio y Canopus.

Para finalizar, diremos que Leo representa al León de Nemea, un elemento que procede de la mitología griega, en este caso, un león protegido por una piel tan gruesa que lo hacía invulnerable ante lanzas, flechas y garras de sus enemigos. El sufrido Hércules tuvo que luchar mano a mano con la bestia para derrotarla. Cuando lo logró se llevó el correspondiente botín: extrajo la gruesa piel del león para fabricarse una armadura.



El origen de Leo como constelación está en la mitología griega. El primer trabajo de Hércules fue eliminar a este terrible adversario, que estaba dotado por una gruesa capa de piel que le protegía de armas y garras.




viernes, 9 de diciembre de 2016

Noches del desierto.


Nuestro amigo Jaime Acuña acaba de publicar una serie de fotografías del cielo nocturno sobre el desierto de Atacama. Jaime está incursionando en el mundo de la astrofotografía y de cuando en cuando capta hermosas panorámicas de la bóveda celeste. Hoy nos aprovecharemos de su trabajo (¡con los permisos correspondientes!) para conversar un momento sobre los objetos fotografiados.

Las imágenes fueron captadas en el pequeño observatorio de Inca de Oro, propiedad de la municipalidad de Diego de Almagro.


El cielo primaveral cerca de la medianoche.


La primera imagen (arriba) resume la magnificencia del cielo nocturno de verano en el hemisferio austral. Ya habíamos hablado sobre el tema ACÁ. Podemos divisar a Orión en el centro, rodeada por El Toro al este y el Canis Mayor al Oeste. Multitud de astros refulgentes dicen presente en la imagen: Las rojas Aldebarán y Betelgeuse, la azul Rigel, la blanca Sirio (la más brillante de todo el cielo nocturno). Se distingue Wezen y Adhara (sin señalizar) dentro del Canis.

Recordar que Orión alberga las hermosas nebulosas de Orión (espléndida incubadora estelar) y la Cabeza de Caballo.

Las Pléyades aparecen como un apretado racimo de estrellas a un costado del Toro. Es un enjambre de 500 estrellas a más de 300 años luz de distancia, pero solo una decena es visible a simple vista.

La cúpula del observatorio es visible abajo a la izquierda.


Andrómeda y las Pléyades.



Segunda imagen. Una andanada de láseres (de los guías del observatorio) apunta el cielo nocturno. Se puede distinguir la galaxia de Andrómeda y las constelaciones de Aries y el Triángulo. Andrómeda es la galaxia más grande de nuestro Grupo Local de Galaxias. Tiene un diámetro de 200.000 años luz y esta ubicada a 2,2 millones de años luz del sistema solar, siendo el objeto más distante que el ser humano puede contemplar a simple vista. Las hermanables Pléyades son visibles arriba a la derecha. La luminosidad abajo en el centro corresponde a las luces de Diego de Almagro, a unos 50 km de distancia, ciudad en la que viví durante siete años ;)

Andrómeda es un objeto típico del hemisferio norte (declinación de +41°). Por supuesto, es visible en nuestro hemisferio, pero nunca se alzará mucho sobre el horizonte y las condiciones de observación no serán las mejores, sobre todo si el seeing no nos acompaña. Si quieren observarla el momento es entre mediados de Junio y finales de la primavera -es decir ahora YA- pues durante el resto del año no es visible.


La galaxia de Andrómeda. Obturación 30" f/5.6  75 mm ISO 1600


La nebulosa de Orión. Obturación 8"  f/5.6  260 mm ISO 400. Los trazos diagonales son provocados por el movimiento aparente de la bóveda celeste.


La nebulosa de Orión es una gigantesca nube de hidrógeno molecular ubicada justo al centro de la "espada de Orión", está a unos 1.300 años luz de distancia y es conocida por ser una incubadora estelar, una vasta zona de unos 25 años luz de diámetro donde están naciendo las estrellas que iluminarán el cielo del futuro. Visible a simple vista, unos binoculares nos bastarán para distinguir algunos de sus detalles.

Gracias a su ubicación próxima al ecuador celeste la constelación de Orión es visible durante todo el año, pero invierno no es el mejor momento, pues la veremos baja sobre el horizonte al atardecer y durante las primeras horas del día, mientras que en primavera-verano podremos verla alta en el cielo durante toda la noche.



Nebulosa Tarántula en el interior de la Gran Nube de Magallanes. Obturación 13"  f/5.6  300mm  ISO 4000.




La nebulosa Tarántula (arriba), o NGC 2070, se encuentra ubicada en la Gran Nube de Magallanes, a unos 168.000 años luz de distancia. En la fotografía de Jaime aparece casi como una estrella más, pero la nebulosa tiene unos 500 años luz de extensión y es la incubadora estelar más activa de todo el Grupo local de Galaxias. La presencia de dos cúmulos estelares en su interior: RMC 136 y Hodge 301 son responsables de que la nebulosa sea un objeto extremadamente brillante. Se ha calculado que si la Tarántula estuviese a la misma distancia que la nebulosa de Orión sería capaz de proyectar sombras en el suelo. RMC 136 es el hogar de la monstruosa R136a1, una estrella hipergigante con 265 masas solares...la estrella más masiva descubierta hasta ahora.

La Gran Nube de Magallanes es circumpolar en nuestra latitud y les diré que es un cosmos en si misma. Al ocular de un modesto telescopio (y aún mejor a simple vista) es un bello objeto celeste. En realidad es una galaxia bastante humilde, satélite de nuestra mucho más grande Vía Láctea, pero su cercanía, "solo" 170.000 años luz la transforman en un objeto sumamente interesante para el especialista y el aficionado.

En resumen, provechosa jornada de nuestro amigo Jaime, que corre con la suerte de disponer de unos cielos nítidos y convenientemente alejados de fuentes de contaminación lumínica. Seguiremos con atención sus progresos a ver con que panorámicas nos maravillará.









viernes, 25 de noviembre de 2016

El cielo del verano austral.


Nos falta cosa de un mes para la llegada del verano. El buen tiempo implica la posibilidad de realizar largas jornadas de observación, con medios ópticos o a simple vista, sin amenaza de nubes intempestivas o temperaturas que nos dejen helados como paleta. Es el momento en que todo astrónomo aficionado puede dar rienda suelta a sus empeños.

La bóveda celeste austral de verano está rebosante de objetos exquisitos e interesantes. Los aquí nombrados son una selección basada en mis propias preferencias y en los cuerpos celestes que considero pueden ser de interés para un observador principiante. Una excursión al campo no requiere necesariamente de instrumentos ópticos para el disfrute del firmamento, en principio, la observación a simple vista es tan gratificante como la utilización de equipos modernos. 

Que panoramas nos trae el cielo nocturno de verano? ¿Qué cosas interesantes se presentan al observador? vamos a explorar:





Constelaciones y estrellas


Lo primero, Orión, la constelación más conspicua de la bóveda celeste, se nos presenta alta sobre el horizonte al atardecer y podremos seguirla en el cielo durante un buen rato. En si mismo Orión trae objetos celestes hermosos y muy interesantes de observar. Seguramente el más conocido es la Nebulosa de Orión (M42) una espectacular guardería estelar donde se están incubando las estrellas del futuro. La nebulosa es perfectamente visible a simple vista  como la estrella al medio de la "Espada de Orión", pero la utilización de simples binoculares nos revelará su verdadera naturaleza. Tampoco nos podemos perder a la oscura nebulosa Cabeza de Caballo. Las extremidades del cazador están formadas por una serie de estrellas muy brillantes: Betelgeuse (Alfa orionis) que señala uno de sus hombros (a la derecha), es una gigante roja extremadamente brillante. Ubicada a 640 años luz de distancia, sería la estrella mas brillante del firmamento si pudiesemos ver la radiación que emite en todas las longitudes de onda. Rigel (Beta Orionis) es una estrella azulada brillante y muy caliente



Espectacular paisaje en la constelación de Orión, la más representativa del verano asutral. La nebulosa Cabeza de Caballo (abajo a la izquierda) y la nebulosa de Orión (arriba a la derecha) aparecen en todo su esplendor. Ambos objetos son visibles con simples prismáticos, pero sus delicadas estructuras solo son visibles con largos tiempos de exposición (Roberto Colombari, Federico Pelliccia).


Orión es la constelación más famosa del cielo nocturno. La nebulosa de Orión es visible a simple vista, pero distinguir algunos de sus detalles requiere uso de binoculares o telescopios de aficionado.


Su odiado archirival -el Escorpión- desaparece de nuestro cielo. Al atardecer solo podemos observar, por breve tiempo, a Shaula y Lesath, el hermoso par de estrellas que forman la extremidad de su aguijón. Pero no entristecerse, alcanzamos a ver como se levanta por el este bien entrada la noche, antes de que las luces del amanecer la hagan desaparecer. De esta forma, quienes estén interesados en contemplar el arácnido deberán levantarse muy temprano, o acostarse muy tarde, que creo será el caso de muchos en época estival ;)

El Canis Mayor sigue presuroso los pasos del cazador Orión. En su cuello ostenta la estrella más refulgente del cielo nocturno, la fulgurante Sirio.

Ya hablamos en extenso sobre el sistema binario de Sirio acá. La componente principal ( en la imagen a la derecha) está a unos 8,6 años luz de nosotros y es dos veces más grande que nuestro Sol y unas 22 veces más brillante. Tanto su escala como su magnitud son modestas si las comparamos con otros astros. La verdadera razón de su brillo deslumbrante es que se encuentra cerca (en términos espaciales por supuesto) de nosotros. Ubicada a unos 36° de Canopus, ambas estrellas tienden a dominar el escenario de las noches veraniegas, fiesta a la que se suman Alfa Centauri, las luminarias de Orión y las estrellas de Gemini, Castor y Pollux.



Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, aparece en esta imagen a la izquierda de la constelación de Orión. La fotografía fue captada en Japón, por tanto, representa la panorámica de los observadores del hemisferio norte. Nótese el brillo rojizo de Betelgeuse, arriba, formando uno de los hombros del cazador (Masahiro Miyasaka).


A Canopus, la segunda estrella más brillante del cielo nocturno, la veremos cada vez más alta sobre el cielo hasta culminar los primeros días de febrero. Canopus tiene una magnitud aparente de 0,72 y esta ubicada a unos 309 años luz del sistema solar. En realidad es unas 13.000 veces más brillante que nuestro Sol.



El cielo de verano queda dominado por el par de estrellas brillantes Sirio y Canopus. La Gran Nube de Magallanes, galaxia satélite de la nuestra ubicada a 168.000 años luz, es un objetivo muy interesante.






Las constelaciones del Zodíaco -la rueda de los animales- continúan con su eterno ciclo de revoluciones: las noches de verano nos traen a Piscis, Aries, Tauro, Gémini, Cáncer, Leo, Virgo y Libra.

Cada una de ellas guarda sus tesoros, pero en el caso de Tauro (El Toro) nos dará la oportunidad de contemplar a M45, el magnífico Cúmulo de las Pléyades (foto de la izquierda). Pueden leer la entrada que le dedicamos acá. Las Pléyades son un objeto magnífico para contemplar, a simple vista o a través del telescopio. Esta compuesto por unas 500 estrellas jóvenes azules y muy brilantes, pero solo una decena es visible a simple vista. La verdad es que yo no me aburro de observar al conjunto. Es equivalente a ver muchas veces una película que te gusta o a releer por trigésima ocasión aquel libro que adoras: me instalo lejos de la contaminación lumínica y voilá, el cúmulo se presenta en todo su esplendor. Para muchos, la mejor forma de ubicar a las Pléyades a simple vista en el cielo es la siguiente: trazar una línea imaginaria que parta desde el cinturón de Orión (las populares "Tres Marías") y que llegue hasta la estrella Aldebarán (Alfa Tauri) en Tauro. Una breve prolongación de la línea nos llevará directamente a la formación.

En la constelación de Cáncer tenemos a M44, el Cúmulo del Pesebre, un conjunto de estrellas situadas a unos 570 años luz de nosotros. Puede observarse a simple vista, pero el uso de binoculares nos permitirá resolver el conjunto.



M44, el cúmulo del pesebre, en la constelación de Cáncer.



Otro cuerpo interesante en Tauro es M1, la Nebulosa del Cangrejo. Ubicada a un grado al noroeste de Zeta Tauri, la nebulosa está compuesta por los restos de la famosa supernova de 1054. Es necesario disponer de telescopios de cierta propiedad para contemplar algunos de sus detalles.

El verano nos trae la constelación de Géminis (Los gemelos),  con sus cabezas representadas por el par de estrellas brillantes Castor y Pollux, que se hacen presentes en un sector relativamente aislado del firmamento.
Pollux es una vistosa estrella rojo-anaranjada de magnitud 1,15 a 33 años luz, mientras que Castor es un sistema séxtuple, con su principal componente, Castor A, de color blanco, magnitud de 1,8 y ubicada  a 50 años luz de nosotros.

Otro invitado del buen tiempo es la constelación de Aries, que podremos contemplar en el cielo durante algunas horas antes de su ocaso por el oeste. Su estrella principal -Hamal (Alfa arietis)- brilla en un sector relativamente aislado del cielo. Es una estrella gigante naranja ubicada a unos 60 años luz y unas cien veces más brillante que nuestro Sol.




Constelaciones zodiacales durante los primeros días de enero: siguiendo la línea de la eclíptica se distingue a Capricornio, Acuario, Piscis, Tauro y Géminis.


El zodíaco a principios de Febrero, un par de horas antes del orto solar. Se divisa a Cáncer, León, Virgo, Libra, Escorpión, y asomando la punta de su flecha, el Sagitario.




Recordar que nuestra icónica Cruz del Sur es circumpolar desde los -35°, caso de la ciudad de Temuco, donde tenemos el privilegio de observarla todas las noches. El eje vertical formado por las estrellas Acrux y Gacrux apunta directamente hacia el Polo Sur Celeste. No olvidar que la celestial Cruz viene acompañada del Cúmulo del Joyero, a unos 7.000 años luz de distancia, notable agrupación de estrellas ubicada un grado al sureste de Mimosa (Becrux), y que debe ser observada con ayuda de telescopios de cierta abertura. Tampoco debemos pasar por alto a la nebulosa Saco de Carbón, una mancha oscura sobre el trasfondo luminoso de la Vía Láctea.


Las dos estrellas principales de la Cruz del Sur apuntan directamente al Polo Sur Celeste.


Planetas

El planeta Venus tiende a desaparecer. Este brillante lucero, brillo que debe a la capacidad de las nubes que lo cubren de reflejar la luz del sol (albedo) Cada día, a medida que se aproxima el verano, veremos que se esconde más temprano por el oeste, hasta llegar un momento, a fines del mes de febrero, que ya no es visible al atardecer.

A Marte lo veremos esconderse por el horizonte cada vez más temprano, hasta que a mediados-fines de enero ya no será visible. Armarse de paciencia si quieren cazar al planeta rojo, porque no lo verán más hasta dentro de un buen rato.



Los planetas Mercurio, Saturno, Venus y Marte corren en cascada a hundirse por el horizonte austral a mediados de primavera. El verano nos permitirá observar Júpiter y Saturno.



Saturno, el "Señor de los anillos", también se nos desaparece por el horizonte. Podrán encontrarlo a mediados de febrero, cuando saldrá por el oeste un par de horas antes del orto solar.

Caso parecido el de Júpiter. Cuando ustedes abran sus regalos de navidad el gigante gaseoso estará saliendo por el oeste a altas horas de la noche y será visible un par de horas antes del amanecer. A mediados de febrero la situación mejora y el planeta se alza por el horizonte un poco después de la medianoche. Un binocular o un telescopio de aficionado nos permitirá distinguir los cuatro satélites galileanos: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto, orbitando en torno al plano ecuatorial del planeta. Ganímedes es el satélite más grande del sistema solar, mayor incluso que el planeta Mercurio, mientras que Europa es un objeto que concita la atención de la comunidad científica internacional, un mundo que podría contener un océano subterráneo global bajo una gruesa capa de hielo superficial, ambiente que algunos especialistas creen que puede albergar vida.



Júpiter y sus cuatro satélites galileanos, distinguibles con binoculares.










Esta entrada contiene un resumen de las bondades del cielo de verano austral. Por supuesto, la cantidad de objetos dignos de interés es enorme, pero una abundancia de información nos demandaría extendernos en exceso y quizá sería perjudicial para el interés del lector. Yo sugiero que las primeras indagaciones del cielo las hagamos a simple vista, para ir familiarizándonos con la posición de las constelaciones y las estrellas más destacadas. El uso de instrumentos ópticos debiese ser ulterior a ese primer paso.





domingo, 25 de septiembre de 2016

La Cruz del Sur

Bienvenidos, amigos y amantes del cielo nocturno. En esta entrada, que redacto una apacible mañana de Domingo, nos situaremos sobre el hemisferio sur celeste, para analizar una de sus constelaciones más conocidas.


La Cruz ("Crux" en latín) es la constelación por antonomasia del hemisferio sur y una de mis preferidas. Recibe el nombre de Cruz del Sur para diferenciarla de la constelación del Cisne en el hemisferio norte, que también posee una forma similar. El asterismo vuela sobre la franja luminosa de la Vía Lactea, en un área rica en estrellas y objetos de espacio profundo de notable interés. Cuenta con estrellas blancas y jóvenes, es conspicua y fácilmente identificable.

La Cruz del Sur es la más pequeñas de las 88 constelaciones reconocidas por la Unión Astronómica Internacional, pero solo si consideramos el área total asignada a la constelación, puesto que hay asterismos (Can Menor, Mesa) todavía más pequeños que nuestra Cruz, aunque de todas formas, su diminuto tamaño no le resta ni una pizca de interés. Como su nombre hace suponer, el asterismo de la constelación forma una cruz, aunque siendo más sinceros tiene la forma de una cometa, cuyos vértices están representados por cuatro estrellas notables: Acrux, una estrella blancoazulada, Becrux -también llamada Mimosa- una estrella de color azul, Gacrux, gigante roja, y delta crux, una subgigante azul

La Cruz del Sur y sus cuatro estrellas principales.

La Cruz del Sur es una constelación relativamente moderna. Debido a su declinación (entre -63 y -57) no es visible en amplias zonas del hemisferio norte. Obviamente las culturas situadas en el hemisferio sur la conocían y le dieron distintos nombres, pero sería con la llegada de los europeos que la constelación recibiría la denominación que ostenta hasta hoy. Al parecer, habría sido el astrónomo y médico portugués Joao Faras el primer europeo en identificar la constelación, mientras acompañaba a Pedro Álvares Cabral en la expedición que descubrió Brasil. Faras notó que las estrellas del asterismo nunca se ponian sobre el horizonte y las denominó "Las Guardas", otros exploradores observaron la constelación y la incorporaron en cartas y dibujos poco precisos y rudimentarios. Finalmente, el cartógrafo Petrus Plancius la incorporó en sus cartas estelares en su correcta posición y como una constelación separada.



 La Crux solo es visible al sur de los +25°, en consecuencia, es una constelación propia del hemisferio austral, indistinguible desde Europa y la mayor parte de Estados Unidos (visible en parte desde el estado de Florida). Si prolongamos una línea imaginaria que parta desde Acrux, su estrella más brillante, llegaremos directamente hasta el polo sur celeste, un área carente de astros brillantes y marcado por la débil estrella Sigma Octantis, también llamada Polaris Australis . Al sur de los -35° la constelación completa es circumpolar, lo que significa que nunca se esconde por el horizonte y podemos observarla en cualquier época del año. Es la situación en la ciudad de Temuco, donde podemos disfrutarla todas las noches del año. Es a fines de Abril cuando la constelación alcanza su mayor elevación sobre el cielo de nuestra ciudad, quedando casi en posición cenital sobre el observador, muy apropiadamente, podríamos decir que en esos momentos la Cruz corona la cúspide de la basílica celestial.



Para ubicar el polo sur celeste debemos prolongar hacia el sur la línea imaginaria que une Gacrux y Acrux. Notar que otra línea que parta desde Alpha Centauri y cruce por Hadar nos llevará casi directo hasta la Cruz

La constelación del Centauro, de gran extensión, rodea por tres lados a la comparativamente diminuta Cruz del Sur. Su estrella principal -Alfa Centauri- resalta inmediatamente gracias a su intenso brillo. Lo cierto es que nuestros ojos se toparán mecánicamente con esta estrella soberbia cada vez que miremos la región: pues bien, si prolongamos una línea que parta desde Alfa Centauri y cruce por Hadar, iremos a dar directamente con la Cruz del Sur, sin posibilidad de confusión.

A partir de la Cruz del Sur casi no hay más objetos de interés hasta llegar al Polo sur celeste. En el camino nos toparemos con la constelación de la Mosca, pero esta constelación carece de estrellas brillantes (¡insignificante como una mosca) y yo suelo ningunear al insecto  cada vez que recorro la región, también pasaremos por la cola del Camaleón, igualmente desprovista de cuerpos notables.



El vecindario estelar de la Cruz del Sur.


La estrella más brillante de la constelación, Acrux, es también la decimosegunda más brillante del cielo nocturno. Es una soberbia estrella azul con magnitud aparente de 0,77 ubicada a unos 325 años luz de nosotros. La estrella es en realidad un sistema binario, donde la componente principal se llama Alfa-1 Crucis y es una estrella tipo B05, mientras que la componente secundaria es designada Alfa-2 Crucis y es una estrella azulada tipo B1V. Ambas son extremadamente luminosas: 25.000 y 16.000 más brillantes que nuestro Sol. 

Desde la perspectiva terrestre ambas componentes están separadas por unos 4 segundos de arco, por tanto es imposible distinguir las dos estrellas a ojo desnudo, pero si podemos resolverlas con ayuda de un pequeño telescopio. La distancia real entre ambas estrellas es de unas 480 unidades astronómicas y la duración del período orbital (lo que tardan en dar una vuelta alrededor del centro de gravedad común) debe andar por los 1.500 años.  La magnifica foto que adjunto abajo fue captada por la sonda espacial Cassini y muestra ambas componentes resueltas.   




Becrux (Beta de la Crux) es una gigante azulada muy brillante, con una magnitud aparente de 1,30 y a una distancia de 280 años luz. Es el único astro de la constelación que posee un nombre propio -Mimosa- que tal vez esté relacionado con la flor del mismo nombre.

Gacrux (Gama de la Cruz) es la tercera estrella más brillante. Con una magnitud aparente de 1.63, es una gigante roja ubicada a unos  90 años luz de distancia. El observador puede percibir su tonalidad rojo- anaranjada, que contrasta con las  otras estrellas blancas y azules que forman la constelación. Como todos los astros de su tipo, Gacrux posee una temperatura superficial fría, en este caso unos 3.400 K, pero aún así es unas 1.500 veces más luminosa y unas 50 veces más grande que nuestro Sol. La estrella es una variable semiregular (es decir, sufre cambios en su luminosidad)

Decrux (Delta de la crux) es la más distante de las cuatro estrellas principales de la Cruz. Ubicada a unos 360 años luz de nosotros, es una estrella blancoazulada con magnitud aparente de 2,77 y una luminosidad 5.000 veces mayor que la del Sol. La estrella tiene una temperatura superficial de unos 22.000 K y es una variable de tipo Beta Cephei, con un período de unas 3 horas.

Nuestra Cruz se ubica sobre la franja luminosa que conocemos como la Vía Láctea, una región del cielo muy rica en estrellas brillantes, cúmulos abiertos y otros notables objetos de espacio profundo.

Uno de los residentes más bellos de la Cruz del Sur es el Cúmulo del Joyero (NGC 4755), una agrupación de unas 100 estrellas a unos 7.000 años luz de distancia. Les sugiero que busquen cielos oscuros y sin Luna para disfrutarlo al máximo. Ubicado a 1 grado al sureste de Mimosa, a simple vista el cúmulo se nos mimetiza como una estrella más, pero la utilización de un telescopio mediano nos revelará un conglomerado de estrellas de diferentes colores, característica que hizo a John Herschel describirlo como una "caja de pierdas preciosas de diversos colores", de donde deriva su nombre actual. El cúmulo tiene un diámetro de unos 60 años luz y una edad calculada de unos 14 millones de años, muy joven y lleno de vigorosos astros.


Situación del Cúmulo del Joyero, un grado al sureste de Mimosa.



Cúmulo del Joyero (NASA).

La nebulosa Saco de Carbón también vive al amparo de la Cruz. Su nombre suena pintoresco, pero es una nube de gas oscuro que aparece como un verdadero agujero sobre el fondo luminoso de la Vía Láctea. 


La Cruz del Sur y la nebulosa Saco de Carbón.

Por último, decir que el pueblo Mapuche, que habita en partes del sur de Chile, conocía la Cruz  como Melipal ("cuatro estrellas") e interpretaban su figura como una huella de Ñandu, y que el asterismo de la Cruz del Sur también aparece representado en la bandera de la Región de Magallanes, y en una serie de banderas y escudos de otras naciones del hemisferio sur. A los interesados los remito al artículo de Wikipedia sobre la Cruz del Sur, donde el autor ha dejado un apartado para tratar el tema.

Asi que ya saben, la Cruz austral los espera...salgan a mirar.



Bandera de la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. Destaca el asterismo de la Cruz del Sur.







sábado, 21 de mayo de 2016

La constelación de Escorpión


La constelación de Escorpión

Los cielos otoñales de Temuco no son los más aptos para la observación de los astros. A la abundancia de cielos nublados debemos sumar una espesa capa de contaminación producida por la quema de leña para calefacción. Sin embargo, el frío y el humo del otoño también nos trae una de las constelaciones más conspicuas y conocidas del cielo meridional: la constelación de Scorpio (Escorpión)

Su amenazadora silueta ha sido conocida desde el amanecer de los tiempos, y siempre ha jugado un rol destacado en los sistemas de mitos y leyendas alrededor del globo. 



El Escorpión se alza sobre el cielo otoñal. El planeta Marte vagabundea por las cercanías de la constelación, rivalizando en brillo y en color con la gigantesca Antares.

Ubicada a -20° del Ecuador Celeste, la constelación de Escorpión es perfectamente visible en el cielo invernal del hemisferio meridional. A medida que progresa el invierno se encuentra cada vez más alta sobre el horizonte, permaneciendo en el cielo durante toda la noche, brindando buenas oportunidades para su observación.


El escorpión se alza sobre el horizonte, foto del blog de Guillermo Abramson.

Antiguamente, la extensión del asterismo de Escorpión era mayor, pero los romanos le amputaron casi la mitad de sus pinzas para formar una nueva constelación que bautizaron como Libra. Los nombres de las dos estrellas más brillantes de Libra: Zubeneschalami (literalmente "pinza derecha") y Zubenelgenubi ("pinza del sur") quedaron como una reminiscencia de esta amputación.

El asterismo de Escorpión, tan conspicuo e interesante, siempre jugó un rol importante para las civilizaciones clásicas. Conocido ya en Babilonia, pasó a griegos, romanos y árabes como un componente más del Zodíaco, (lit. "rueda de los animales"), la famosa rueda formada por 12 animales y personajes mitológicos (con la única excepción de Libra) que marca el camino aparente del Sol durante el año.


En la estructura de mitos griegos, el escorpión es enviado por la diosa Gea para dar muerte a Orión, el fornido y vanidoso cazador que tantos quebraderos de cabeza (al estilo de Hércules y Sansón) estaba ocasionando entre las caprichosas divinidades. Orión prestaría su nombre a la más hermosa de las constelaciones, pero la enemistad con el escorpión continúa: se rehúsan a compartir sitio en la bóveda celeste, y el Escorpión se alza sobre el horizonte cuando la constelación de Orión se hunde por el Oeste.


El asterismo de Escorpión. Es uno del los pocos cuya figura guarda un parecido con lo que su nombre indica.

Formando la cabeza del arácnido, Dschubba ("la frente") es una estrella variable ubicada a unos 400 años luz de nosotros. Dschubba es, en realidad, un sistema de 4 estrellas que orbitan en torno a un centro de gravedad común. A partir del año 2000, la componente principal experimentó un notable aumento de su brillo, transformándose en la segunda estrella más brillante de la constelación. Es un hecho inusual, pues a la modesta escala de nuestras vidas es difícil apreciar cambios de esa magnitud en la bóveda celeste.


En el medio del escorpión, reina una potencia descomunal del panorama estelar. Antares, nombre ya consignado por el astrónomo griego Tolomeo, significa "El adversario de Ares" y es una supergigante roja, de magnitud aparente +1,09 (la decimosexta más luminosa visto desde la Tierra) ubicada a unos 550 años luz de nosotros. Pese a esta enorme distancia, el constante progreso en las técnicas de observación ha hecho crecer el tamaño de la estrella. En 1960 su tamaño se calculaba en unas 300 veces mayor al Sol, este tamaño (ya descomunal) se corrigió a unas 600 veces al finalizar el siglo XX, mientras que hoy se le asigna un diámetro entre 850-900 veces superior al del Sol, en otras palabras, que tendrías que poner en línea 900 soles para obtener el tamaño ecuatorial de este coloso celestial.


Antares brilla con todo su esplendor a la izquierda de la fotografía. La nube que la rodea esta formada por material expulsado por la propia estrella. A la derecha se distingue el cúmulo M4.

Antares posee una luminosidad 10.000 veces mayor a la del Sol, aunque su temperatura superficial es menor, unos 3.600° K. y pese a su descomunal tamaño, su masa equivale "apenas" a unas 15 masas solares, siendo su densidad media mucho menor a la de nuestro Sol.

Su peculiar nombre, "Adversario de Ares" viene dado por los continuos "encontrones" entre Antares y el planeta Marte (nombre romano del dios griego Ares), con quien comparte un brillo y color semejantes. La ubicación de Antares cerca de la eclíptica, -tránsito aparente del Sol y los planetas por el cielo- es la razón de esta rivalidad cósmica.

Antares es un sistema binario. Su acompañante, Antares B, es una enana azul de clase B2.5 a unos 550 años luz de Antares. Tiene un brillo que es 150 veces superior al del Sol, pero no puede competir con los impresionantes atributos de Antares, que la eclipsa totalmente.


Ubicada en el extremo de una de las pinzas, Acrab (Alacrán), es en realidad un complejo sistema quíntuple de estrellas. La principal está ubicada a unos 550 años luz de distancia y es unas veinte veces más grande que nuestro Sol.

Sargas, ubicada en el inicio del aguijón, es la tercera estrella más brillante de la constelación. Gigante blanco-amarillenta de tipo F1, esta ubicada a unos 270 años luz de nosotros y es unas 20 veces más grande que nuestro Sol. Sargas también es conocida por el nombre de Girtab, palabra de origen sumerio que significaría "el escorpión".

En el extremo final del Escorpión, en la punta del aguijón, encontramos un par de estrellas: Lesath y Shaula, cuyo significado es precisamente "aguijón"


Respecto a los objetos de espacio profundo, este escorpión venenoso está lleno de tesoros. A mi parecer, uno de los objetos más bellos es M6, el Cúmulo de la Mariposa, un cúmulo galáctico formado por unas  80 estrellas jóvenes y calientes, ubicado a unos 1.600 años luz de distancia.  Me encanta este cúmulo, flotando como un azulado racimo de paz sobre la negrura indiferente del cosmos.

Muy cerca de la imponente Antares, M4 debe ser el cúmulo galáctico más cercano al Sol, a unos 7.000 años luz de nosotros. Descubierto en 1746, es un bello y caótico conglomerado de estrellas que necesita de telescopios medianos para distinguir algunos detalles. Densas nubes de material absorben buena parte del brillo de M4, aún así, el telescopio espacial Hubble descubrió en 2003 un planeta 2,5 veces más grande que Júpiter, orbitando una de las enanas blancas del cúmulo.


El escorpión es la constelación más reconocida de nuestros cielos invernales. Se ubica cerca de la Vía Lactea, aquella espléndida banda de luz que es en realidad la región central de nuestra galaxia, donde se dispara desmesuradamente la cantidad de estrellas y objetos de espacio profundo. El escorpión es el equivalente invernal al Orión estival, un generoso despliegue de la bóveda celeste, que no decepcionará a los interesados.


El escorpión flotando sobre el fondo luminoso de la Vía Lactea, conglomerado de estrellas que forman el perfil de nuestra Galaxia.












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