miércoles, 30 de agosto de 2017

Caronte, a dos años del sobrevuelo de la sonda New Horizons


El post anterior hicimos un breve recuento de los fabulosos (a no dudarlo) hallazgos que la sonda New Horizons nos reportó sobre el planeta enano Plutón. Siempre es bueno recordar que -hasta ese sobrevuelo- la mayoría de los científicos imaginaban a Plutón como un aburrido pedrusco helado y más muerto que Tutankamón, así que el hallazgo de un tan mundo dinámico fue una deliciosa sorpresa.

Por supuesto, New Horizons también obtuvo ingente cantidad de datos de Caronte, la mayor luna de Plutón. De hecho, aunque el sobrevuelo ocurrió el día 14 de Julio, desde una semana antes la sonda New Horizons estuvo captando imágenes del sistema Plutón-Caronte, como una forma de obtener fotografías de toda la superficie de ambos mundos. Caronte es el objetivo de este post, el resto de satélites de Plutón: Estigia, Nix, Hidra y Cerbero, lo podemos dejar para más adelante.

Toda la superficie de Caronte, fotografiada por la New Horizons desde una semana antes del sobrevuelo (NASA).


Caronte fue descubierto en 1978, gracias al astrónomo estadounidense James Christy. Está a unos 20.000 kilómetros de Plutón y tarda unos seis días en trasladarse sobre un centro de masas común. Constituyó un hallazgo afortunado, pues su presencia permitió obtener estimaciones más precisas sobre la masa de Plutón. Además, los ocultamientos mutuos permitieron formarse una idea sobre la composición de ambos mundos por análisis espectroscópico. No ha sido posible detectar una atmósfera (digna de ese nombre) en Caronte.


Caronte en todo su esplendor. Los colores son reales (NASA/ Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory / Southwest research institute).


Caronte tiene un diámetro de 1.200  kilómetros, aproximadamente la mitad de su compañero, aunque su masa equivale a un 12% de la masa de Plutón (un porcentaje relativamente alto). Está constituido en su mayor parte por hielo de agua, a diferencia de Plutón, cuya superficie está dominada por una capa congelada de hielos de nitrógeno, metano y monóxido de carbono.

La superficie de Caronte es más homogénea que la de Plutón, pero no faltan los rasgos fascinantes. Quizá el accidente más conspicuo de la superficie es Mordor Mácula, una enorme cuenca de color rojizo que cubre casi por completo el polo norte de Caronte. Tiene unos 475 kilómetros de diámetro y su origen sigue siendo un misterio, aunque su llamativo color estaría dado por gases que escaparon de la atmósfera de Plutón y terminaron por condensar sobre Caronte.


Mordor Mácula, la tierra de las sombras en "El Señor de los anillos"


Otro rasgo llamativo es la red de cañones y fracturas que rodean el ecuador del satélite, verdadero cinturón que divide ambos hemisferios del satélite. Se podría afirmar que el hemisferio norte de Caronte es mucho más prominente -más alto y abundante en cráteres- que el hemisferio sur. La falla más espectacular -con diferencia- es Serenity Chasma, pues se extiende por unos 1.000 kilómetros de largo y unos 10 de profundidad. Otras "chasmatas" son Tardis Chasma, Argos Chasma y Nostromo Chasma. El punto más bajo en la superficie de Caronte es Caleuche Chasma, una fosa que se extiende por unos 350 kilómetros de largo y que tendría nada menos que 14 kilómetros de profundidad. En proporción respecto a su mundo deben ser los acantilados más altos de todo el sistema solar, y una formación impresionante para ver in situ.


El espectacular sistema de cañones que rodea el ecuador de Caronte (NASA/ Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/ Southwest Research Institute).




Calecuche Chasma, el punto más bajo de Caronte, debe su nombre a la leyenda del Caleuche, barco fantasma de la isla  Chiloé en Chile.



Vulcan Planum es otro rasgo destacable. Bautizada con ese nombre en homenaje al planeta nata del "Señor Spock" personaje en la serie de culto Star Trek. Es una zona mayormente plana que contiene un buen número de cráteres, aunque sería más joven que otras regiones del satélite. Vulcan Planum también alberga la intrigante Kubrick Mons, una montaña de unos 4.000 metros de altitud que está ubicada al interior de un cráter. Todo el conjunto recuerda a una fortaleza medieval rodeada por un foso de protección. Su origen es desconocido, aunque hay quien especula que Kubrick Mons es un antiguo criovolcán.

La estructura interna de Caronte sigue siendo desconocida, aunque es probable que mantenga (al igual que Plutón) una estructura diferenciada de núcleo rocoso y un manto de hielo de agua

Es posible que Caronte albergue un océano subterráneo congelado, algo nada extraño, puesto que el agua es muy abundante en el cinturón de Kuiper. En el pasado este océano se habría mantenido en estado líquido gracias a la fricción de marea o al calor residual que pudo emanar del interior del satélite, gracias a la desintegración de los elementos radioactivos del núcleo, pero una vez agotada esta fuente el océano terminó por pasar a estado sólido. Esta expansión en el volumen del agua congelada sería consistente con el sistema de fracturas que existe en la superficie de Caronte.

Caronte es menos brillante que Plutón (menor albedo). En general, las zonas ecuatoriales son más brillantes y las zonas polares más oscuras.

Los nombres de las características superficiales de Plutón y Caronte fueron decididos por votación popular y tienen carácter de provisorios. Acá hemos tratamos el tema. Para ser oficiales deben ser aprobados por la Unión Astronómica Internacional. Ya han pasado dos años del sobrevuelo y el organismo aún no se ha pronunciado, sin embargo, muchos dan por descontado que la propuesta friki será aprobada.

En síntesis, que el sistema Plutón-Caronte resultó fecundo en hallazgos de interés. Se debe recordar que ambos mundos son los representantes más destacados del cinturón de Kuiper. Ahora la sonda New Horizons se encuentra en viaje hasta el objeto 2014 MU69, un "super escombro" de unos 20 kilómetros de diámetro y superviviente de los primeros días de nuestro sistema solar, ubicado a nada menos que ocho mil millones de kilómetros del Sol. El encuentro tendría lugar durante enero del 2019. Aquí el post. En todo caso 2014 MU69 es un típico representante del cinturón de Kuiper y los hallazgos de este nuevo sobrevuelo no serán tan mediáticos ni espectaculares como los que dejó la pasada por el dios de los infiernos. De todas formas seguiremos relatando las novedades con el mayor interés.


Plutón y Caronte con sus colores reales. Notar la diferencia de albedo (NASA).



Comparativa de tamaños entre la Luna, Caronte y la Tierra (NASA)


sábado, 19 de agosto de 2017

A dos años del sobrevuelo de la sonda New Horizons por Plutón


¡Como vuela el tiempo!...hace algo más de dos años la sonda estadounidense New Horizons completó su visita al otrora ultimo planeta del sistema solar. He de confesarles que mis recuerdos de su pasada no son los mejores: mientras la sonda enviaba sus espectaculares imágenes (que eran titular hasta en los medios dedicados a la moda y los líos de faldas), este servidor estaba postrado en cama, contagiado por una traicionera varicela, con el rostro lleno de granos y una fiebre insoportable

Bien, ahora es un buen momento para que hagamos un repaso al listado de hallazgos (todos impresionantes) de la New Horizons en su fugaz pasada por el dios de los infiernos. Parte de la proeza reside en las mismas características de la misión. Se debe recordar que la New Horizons no es un orbitador. No fue diseñada para dar vueltas y vueltas alrededor de su objetivo. Toda la información que captó sobre Plutón y sus lunas tuvo que recogerla de una sola pasada

La sonda reveló una superficie planetaria bastante más dinámica de lo que se creía. Zonas muy jóvenes (Sputnik planitia) se codean con regiones oscuras y antiquísimas (Cthulhu regio). En el caso de Sputnik Planitia, es una amplia región ubicada en el lóbulo izquierdo del llamado "Corazón de Tombaugh", formada por hielos de nitrógeno, metano y monóxido de carbono. Tiene una superficie de unos 870.000 kilómetros cuadrados y sería la zona más profunda de Plutón. La ausencia de cráteres delata la juventud de la formación, que no sobrepasaría los 10 millones de años. Al parecer, toda la zona sería la cuenca de un antiguo impacto, que se habría transformado en una trampa de frío. Fenómenos de convección bajo la capa de hielos provocaría la continua renovación de la superficie.


Primer plano de la alba Sputnik Planitia, en el sector izquierdo del corazón de Tombaugh. A su lado tenemos la oscura y compleja región de Cthulhu (NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory /Southwest Research Institute).


Nombres informales de las principales características geográficas de Plutón. Esta toponimia necesita ser aprobada por la Unión Astronómica Internacional.


Cthulhu Regio (Lovecraft presente) es una zona muy heterógenea, más elevada y de tonos oscuros debido a la presencia de tolinas. Tiene unos 3.000 kilómetros de diámetro y sus formas recuerdan vagamente la silueta de una ballena. Multitud de cráteres la salpican por doquier, sobre todo en su porción oriental, lo que ha llevado a algunos a datar la región con una antigüedad de miles de millones de años. Con todo, la zona central de "la ballena"es mucho más lisa y es posible que tenga una edad intermedia, y que se haya formado a partir de enormes erupciones criovolcánicas.


La región fronteriza entre Cthulhu Regio y Sputnik Planitia. La diferencia en la composición de los paisajes es patente. Al centro de la imagen se distinguen  los Montes Hillary, de 1600 metros de altitud (NASA).

Densidad de cráteres en Cthulu Regio y otras zonas que rodean a Sputnik Planitia. La diferencia salta a la vista y hace teorizar que la última sea una región mucho más joven en términos de eras geológicas.


Las cadenas montañosas se hacen presentes en Plutón. En algunos casos -los montes Al Idrisi- son verdaderas montañas de hielo de agua (duro como el metal, que flotan como iceberg gigantes sobre los hielos de nitrógeno de Sputnik Planitia. La presencia de montañas implica la existencia de procesos geológicos muy dinámicos, algo que era difícil de imaginar en Plutón, pues antes del paso de New Horizons la mayoría de los científicos pensaban que el planeta enano sería un pedrusco congelado, salpicado de cráteres y sin mayores sorpresas.


Los Montes Norgay a la izquierda de la imagen, a la derecha se divisa la lisa y blanca Sputnik Planitia (NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/SouthWest Research Institute).


Otra de las particularidades de Sputnik Planitia es la posible existencia de un océano subterráneo bajo su superficie, específicamente entre el núcleo rocoso del planeta y la capa de hielo superficial. Las imágenes aportadas por la sonda New Horizons han revelado una superficie dinámica, cruzada por extensas fracturas tectónicas. Algunas de estas fracturas alcanzan cientos de kilómetros de largo y unos cuatro de ancho.

Uno de los argumentos esgrimidos para sostener la existencia de este océano es que el eje de las mareas de Plutón y Caronte estaría alineado de tal forma que Sputnik Planitia estaría situado justo en uno de los ejes, en el lado opuesto de Caronte. Los científicos sostienen que solo existe un 5% de probabilidades de que este arreglo sea una coincidencia. Creen que bajo Sputnik Planitia existe una cantidad adicional de masa que reorientó el eje de las mareas, algo conocido como "anomalía gravitacional positiva" y según el equipo de investigadores la existencia de un océano subterráneo sería la posibilidad más consistente.

Este océano subterráneo estaría a unos 100 km bajo la gruesa capa de hielo que cubre el planeta y tendría una profundidad entre 150-200 km. La cantidad de agua contenida por este océano sería largamente superior al agua almacenada en los océanos de la Tierra y se mantendría en estado semilíquido (consistencia de "pasta de dientes")  gracias a la energía generada por la desintegración radiactiva de elementos pesados en el núcleo de Plutón. A medida que esta fuente de calor se agota el océano interior de congela y expande, dando lugar al sistema de fracturas tectónicas fotografiado por la New Horizons.

Posible océano interior de Plutón, entre el núcleo de roca y la capa superficial de nitrógeno congelado (NASA/Pat Rawlings).


Incluso tenemos candidatos a criovolcanes: Piccard Mons y Wright Mons, de 4.000 y 5.000 metros de altitud respectivamente. Si esto es cierto, el agua expulsada por estos volcanes debe provenir de alguna fuente interna y pueden ser una prueba indirecta de la existencia del océano interior de Plutón.


Fracturas en la superficie de Plutón, consistentes con la presencia de un océano subterráneo (NASA).


El clima también sufre cambios notables, debidos a la excentricidad e inclinación de la órbita del planeta (que era uno de los argumentos favoritos de los detractores de Plutón para transferirlo de categoría). La diferencia entre el afelio y el perihelio en la órbita de Plutón es de 1.200 millones de kilómetros, esto es, igual a la distancia que separa al Sol de Saturno. Una de las principales consecuencias de esta configuración es que posibilita la existencia de una atmósfera extremadamente tenue (apenas 1 Pa, 100.000 veces menor que la atmósfera terrestre), formada por gases de nitrógeno, metano y monóxido de carbono. A medida que Plutón se aproxima al perihelio la temperatura global asciende, sublimando el nitrógeno congelado de su superficie, que llega a formar una atmósfera de cierta consideración. La presión de esta atmósfera varía según la distancia existente entre Plutón y el Sol, pero a medida que Plutón alcanza el afelio (mayor lejanía al Sol) las temperaturas descienden y los gases atmosféricos se condensan para caer nuevamente a la superficie. En este momento Plutón se está alejando del Sol y alcanzará su afelio el año 2114. 

Múltiples capas de neblina (formada por tolinas) cubren todo el planeta y pueden alcanzar una altitud de hasta 150 kilómetros. Otra de las sorpresas es que New Horizons habría sido capaz de fotografiar tenues nubes sobre el planeta. La composición de las mismas no se conoce, aunque lo más natural sería que estén formadas por nitrógeno, que es el principal componente de la atmósfera de Plutón.


Capaz de neblina envuelven a Plutón, Pese a su escasa densidad, la atmósfera del planeta permite captar paisajes de gran belleza (NASA/JHUAPL/SwRI).



Asi que Plutón es el único cuerpo del cinturón de Kuiper en poseer una atmósfera, aunque sea despreciable si la comparamos con la terrestre. De todas formas los mecanismos que posibilitan la existencia de esta atmósfera son más complejos de lo que se suponía en un principio y aún son objeto de investigación.

Las lunas de Plutón también confesaron algunos de sus secretos. Los hallazgos en Caronte dan espacio para otro post, que espero será nuestra próxima publicación.


domingo, 30 de julio de 2017

Al pie del cañón.


Esta entrada es para reportarme y contarles que sigo aquí. Hace varias semanas no puedo publicar nuevos aportes con la frecuencia debida porque no he tenido materialmente tiempo de hacerlo, debido a ciertas razones especiales que espero pueda superar pronto. Estoy comprometido con ciertos exámenes y situaciones laborales que me han quitado una barbaridad de tiempo, Esto no significa (ni mucho menos) que estoy dispuesto a renunciar o cerrar mi blog...¡¡nada de eso!!...solo significa que mis estimad@s lectores deberán tener algo de paciencia. Yo espero que todos mis temas pendientes queden solucionados durante la primera quincena de agosto.

Un abrazo para todos.

viernes, 14 de julio de 2017

M104, Galaxia del Sombrero


El post anterior hicimos referencia al Cúmulo de Virgo, una espectacular región de la bóveda celeste que alberga unas 2000 galaxias, aunque solo unas docenas sean visibles con ayuda de telescopios. Hoy quiero continuar en los dominios de la constelación de Virgo y hacer referencia a una de las galaxias emblemáticas o más conocidas: la galaxia del sombero.


M104, su enorme halo destaca inmediatamente (NASA/ESO/NAOJ/Giovanni Paglioli/R. Colombari).


M104, o NGC 4594 fue descubierta en 1783 por Pierre Mecháin, el laborioso ayudante de Messier (en realidad, astrónomo por derecho propio). Esta ubicada a unos 28 millones de años luz de nosotros y es una galaxia de tipo lenticular.

La Galaxia del Sombrero, como es conocida coloquialmente, tiene unos 50000 años luz de diámetro, menos de la mitad de nuestra Vía Láctea, pero no por eso deja de presentarnos una vista espectacular. La contemplamos de canto, con unos 5° de inclinación respecto a nuestro punto de vista, ofreciéndonos la inconfundible figura de un sombrero de ala ancha, analogía que le brinda su nombre característico. Al ocular de un telescopio potente se distinguen detalles muy interesantes. En primer lugar, la abultada extensión de su halo, que da la impresión de que M104 es un híbrido, a medio camino entre una galaxia espiral y elíptica. Se han propuesto algunas teorías para explicar la presencia de este vistoso halo y hay quien sostiene que en realidad M104 fue en su origen una galaxia elíptica, que capturó una enorme cantidad de material que terminaría por formar el disco que apreciamos hoy.

Otro rasgo característico es el anillo de polvo (lane dust) que cierra el contorno de la galaxia a modo de bastión inexpugnable. Se necesitan telescopios de cierta potencia para advertir esta franja, que debe ser una fuente de quebraderos de cabeza para hipotéticos astrónomos de algún planeta (¡bondades de la radioastronomía!) habitado de la galaxia. El anillo de polvo resulta aun más impresionante debido al vivo contraste con el brillante bulbo galáctico del fondo. El núcleo galáctico oculta un agujero negro supermasivo, del orden de mil millones de masas solares.


La galaxia del sombrero, captada por el telescopio espacial Hubble (NASA/ESA).


Otra característica notable es la abundancia de cúmulos globulares, de los que se han descubierto unos 2000. Estos cúmulos son agrupaciones homogéneas de estrellas viejas, que se extienden típicamente por unos 150 años luz de diámetro. Suelen distribuirse por el halo galáctico, poseen órbitas muy excéntricas alrededor del núcleo y se piensa que muchos serían los restos de antiguas galaxias devoradas por la fuerza de gravedad de una galaxia más masiva. Nuestra Vía Láctea contiene unos 200 de estos cúmulos (apenas una fracción de los que alberga M104) siendo el más espectacular -con diferencia- el cúmulo de Omega Centauri.

M104 tiene una magnitud aparente de 9 y no es visible a simple vista. De todas formas, la galaxia es una de las más brillantes que podemos contemplar en las cercanías de nuestro Grupo Local. Tiene una declinación de 11° y es visible desde el hemisferio sur durante casi todo el año. En diciembre es visible poco antes del amanecer, levantándose por el este, mientras que a mediados de agosto podremos verla brevemente al atardecer, antes que se hunda por el oeste. La galaxia se encuentra cerca del llamativo cúmulo de galaxias de Virgo, pero no está claro que sea parte de él.

La galaxia es visible con unos binoculares, pero necesitas un telescopio de unos 250 mm para distinguir la franja de polvo o los detalles del bulbo central. Cielos oscuros son siempre recomendables.









lunes, 19 de junio de 2017

Cúmulo de galaxias de Virgo.


Las estrellas no son objetos solitarios. La fuerza de gravedad las arrea y congrega en gigantescos barrios estelares llamados galaxias. Nuestro Sol es un habitante más de una enorme ciudad llamada Vía Láctea. A su vez, cada galaxia es atraída por la irresistible gravedad y terminan por agruparse en inmensas estructuras llamadas cúmulos de galaxias.

En algún momento hablamos del interesante Cúmulo de Fornax, pero ahora quiero dirigir nuestra atención a un cúmulo de galaxias a medio camino entre las constelaciones de Virgo y Coma Berenices: el Cúmulo de Virgo.

Ubicado a unos 60 millones de años luz, el cúmulo está lleno de objetos atractivos. El último censo arroja un total de unos 2.000 habitantes, aunque no es seguro que todas estén gravitacionalmente ligadas. Las hay espirales y elípticas, de todos los tamaños, gustos y colores, de modo que ningún observador podrá sentirse defraudado. 

Espectacular imagen de la zona central del cúmulo (Rogelio Bernal Andreo).


Zona central del cúmulo, con los nombres de algunos de sus componentes (Wikipedia, usuario Hyperion130).


M87 (NGC 4486), su galaxia elíptica gigante, es el morador más destacado. Tiene dos veces más materia que la Vía Láctea y brilla con contundencia cerca del centro del cúmulo. El núcleo de la galaxia es bastante activo y contiene un agujero negro que anda por las 3000-6000 millones de masas solares. Espectaculares chorros de materia (jets) salen disparados desde el centro de la galaxia (del agujero negro) y se extienden por unos 5.000 años luz. Han sido fotografiados con exquisito detalle por la veterana cámara del Hubble.

M49 (NGC 4472) es otra galaxia elíptica gigante, algo más luminosa que M87. Situada en una orilla del cúmulo, la galaxia es muy rica en cúmulos globulares (varios miles), y no cabe duda que varios deben ser los restos de antiguas galaxias pequeñas devoradas por M49. La galaxia también esconde en su corazón un agujero negro supermasivo, quizá de unos 3000 millones de masas solares. 

Otros integrantes destacados (¡imposible listarlos todos!) son M58, M60, M84, M88, M90 y M100, NGC 4473, NGC 4371, NGC 4568 y NGC 4636

M88, una de las más grandes y luminosas integrantes del cúmulo (NGC 4501).

M87 no es la galaxia más brillante del cúmulo, ese honor le corresponde a M49, pero si es una intensa radiofuente.(NASA/JPL-Caltech).


M100 (NGC 4321), hermosa espiral del cúmulo (ESO).
.


El cúmulo se extiende por una amplia región del cielo, de modo que es imposible abarcarlo al completo con el ocular. Deberán barrer la zona de allá para acá, utilizando a M87 como faro.

Un telescopio de aficionado bastará para distinguir muchas de las componentes del cúmulo. Cuando lo enfoquen, piensen que ya no hablamos de estrellas ni nebulosas de nuestra galaxia, sino de un enjambre de objetos situados a enormes distancias, una breve ojeada al espacio intergaláctico.

Podrán encontrar el cúmulo de Virgo a medio camino entre las estrellas Denébola y Vindemiatrix 



La gravedad hace de las suyas dentro del cúmulo: las galaxias se aproximan, se estrellan, se repelen y huyen unas de otras, generando unas complicadas redes de alianzas y enemistades. Con el paso de los eones, los miembros más masivos se fusionarán entre ellos, devorando sin contemplaciones a las galaxias más pequeñas. M87 es una de las principales carniceras: los alrededores de la galaxia contienen un halo de estrellas, sobrantes de galaxias más pequeñas absorbidas por M87.

Relativamente cerca del cúmulo de Virgo podemos encontrar el Cúmulo de Coma, situado en la constelación de Coma (cabellera). Contiene unas 1000 galaxias y, si andan por el cúmulo Virgo, no costará nada pasar por este barrio a dar un vistazo.


El cúmulo de Coma, en la constelación de Coma (La cabellera de Berenice)


El cúmulo de Virgo es la parte central de otra agrupación mayor, el Supercúmulo de Virgo, del cual también forma parte nuestro Grupo Local de Galaxias, desde aquí vamos escalando hasta descubrir la estructura a gran escala del universo, la zona de las maravillas y lo increíble.


martes, 13 de junio de 2017

En la máquina del tiempo: visitando la constelación de Orión dentro de 450.000 años en el futuro.


Ya sabemos que en el cosmos  nada es eterno o inmóvil. Las manadas de galaxias y estrellas se mueven incesantemente, obedeciendo los dictados de la gravedad y la expansión del universo. Esto implica que el panorama que contemplamos en el cielo nocturno está en constante renovación. Por supuesto, el proceso es imposible de advertir en los modestos intervalos de la vida humana, pero las constelaciones que hoy nos son familiares no lo han sido ni lo serán siempre. En el fondo una constelación no es más que una construcción imaginaria, pues las estrellas que las componen no están realmente relacionadas entre si, y cada uno de sus integrantes sigue direcciones y velocidades diferentes. Llegará un día en que otras figuras y asterismos completen el cielo nocturno, haciendo irreconocible el panorama actual.

La ESA ha elaborado un demostrativo video sobre los cambios que afectarán a la constelación de Orión hasta dentro de 450.000 años. Los movimientos futuros de cada estrella se pueden precisar gracias a las campañas de observación desarrolladas por las sondas Hipparcos y Gaia, que han sido capaces de precisar las características y movimientos de unos dos millones de astros. Estos videitos son sumamente ilustrativos y nos restriegan en la cara la brevedad de nuestras vidas.




Si se fijan bien, pese a los cambios que enfrentará, el asterismo del cazador sigue siendo reconocible: su "cinturón" apenas sufre cambios, aunque es posible que ya entonces Betelgeuse haya explotado como supernova, pero imaginen lo que sucedería si el horizonte temporal del video fuese no de cientos de miles, sino de millones de años... entonces los cambios si que serían radicales.

Orión es una de mis constelaciones favoritas, Cuando me estaba iniciando en esta afición (con mi humilde primer telescopio) el asterismo de Orión era mi punto de referencia, que me ayudaba a encontrar el resto de los objetivos celestes. Sin Orión no era capaz de distinguir nada. De hecho, ni siquiera pensaba en Orión, todo mi empeño quedada reducido a encontrar las Tres Marías o la rojiza Betelgeuse. Desde ahí me arrastraba penosamente por el cielo hasta ser capaz de ubicar a Sirio, posteriormente reconocí las Pléyades, la Cruz del Sur, Canopus... y desde ahí hasta el infinito ;)

domingo, 11 de junio de 2017

La vecina cascarrabias: Próxima Centauri.


Nuestro Sol es un grano de arena más en la inmensidad de una playa cósmica. Los otros granos de arena se extienden en todas direcciones a unas distancias que no podemos ni imaginar. Pero en este post nos enfocaremos en un humilde granito de arena, que no tendría nada de especial si no fuese por el hecho de que es la estrella más cercana al Sol.

Concepción artística de Próxima Centauri, la estrella más cercana a nuestro Sol. Ubicada a 4,2 años luz, es mucho más pequeña y menos brillante que nuestro astro, aunque si más densa.


Próxima Centauri es la estrella más cercana a nuestro Sol, a una distancia de apenas 4,2 años luz, a la vuelta de la esquina hablando en escalas astronómicas. Ubicada en la constelación del Centauro, es una enana roja variable tipo M5 con una masa de apenas 12% de nuestro Sol y 1/8 de su diámetro. Estas enanas rojas son en todo distintas a las gigantes rojas y bajo ningún concepto deben ser confundidas. Han cobrado gran relevancia en la última década porque los estudios señalan que serían las estrellas más abundantes de nuestra galaxia. Una enana roja es una estrella más pequeña que nuestro Sol y por tanto mucho menos luminosa. Las temperaturas de su superficie también son menores a la superficie de nuestro Sol, hecho que les brinda su color rojo característico. Una enana roja es una estrella cuya vida debe ser lo más parecido que conocemos a la idea de eternidad: su vida se extiende por unos intervalos de tiempo enormes, pues el hidrógeno de su núcleo se aprovecha mucho mejor que en las estrellas gigantes, pródigas y malgastadoras de combustible. De hecho, Próxima Centauri y todas las enanas rojas conocidas están aún en la secuencia principal (fusionan hidrógeno). No ha transcurrido la cantidad de tiempo suficiente para que cualquiera de ellas agote sus reservas de hidrógeno y evolucione a estadios posteriores. No sabemos con certeza  como podría morir una enana roja y los científicos solo pueden construir simulaciones al respecto.

Próxima Centauri fue descubierta en 1915 por Robert Innes, desde el observatorio Unión de Sudáfrica en Johannesburgo. La cercanía de la estrella permitió la utilización del método de la paralaje para precisar su distancia. El resultado es 4,22 años luz de distancia y una paralaje de 768,7 segundos de arco medidos por el telescopio espacial Hubble.

Comparativa de tamaños entre el Sol, Centauri A y B y Próxima Centauri (Wikipedia).


Al parecer, Próxima Centauri está ligada gravitacionalmente al sistema de Alfa Centauri, un sistema binario que incluye las estrellas Alfa Centauri A y B, ambas muy similares a nuestro Sol. Si esto es correcto, Próxima Centauri orbita alrededor de Alfa Centauri con un período de unos 500.000 años. El asunto no se ha podido zanjar con claridad, pero los últimos estudios demostrarían que esto es así y que el sistema de Alfa es en realidad un sistema triple.


Próxima Centauri (ESA/Hubble/NASA).



Espectacular imagen del sistema Alfa Centauri, ambas estrellas son muy semejantes a nuestro Sol.


Debido a su escaso tamaño, Próxima Centauri tiene una magnitud aparente de 11 y no es visible a simple vista. Su brillo equivale apenas a 1/150 del brillo de nuestro Sol. Si estuviésemos parados sobre Alfa Centauri A -prácticamente al lado- apenas podríamos distinguir a Próxima como una débil estrella rojiza de magnitud 5. Ninguna enana roja (por no hablar de las enanas marrones) es visible a ojo desnudo desde nuestro planeta y no se puede descartar que a futuro descubramos otras en nuestra vecindad, quizá incluso más cercanas que Próxima Centauri. De las treinta estrellas más cercanas a nuestro Sol, una veintena son enanas rojas (la estrella de Barnard, Ross 154, estrella de Luyten, YZ Ceti, etc.)

En agosto de 2016 Próxima Centauri estuvo en portadas, porque ESO anunció el descubrimiento de un exoplaneta orbitando a su alrededor. El planeta fue descubierto gracias al proyecto Pale Red Dot, una iniciativa destinada a detectar exoplanetas orbitando alrededor de nuestra vecina enana. Se le designó como Próxima b y fue descubierto por el método de velocidad radial. El planeta está ubicado dentro de la zona de habitabilidad de la estrella, tiene una masa mínima de 1,3 masas terrestres y orbita alrededor de su estrella madre con un período de 11,2 días. Surgieron las especulaciones sobre si el planeta sería un lugar óptimo para albergar formas de vida. De momento podemos suponer muchas cosas, pero un antecedente negativo es que estas enanas rojas son estrellas cascarrabias. De cuando en cuando generan espectaculares fulguraciones y emiten cantidades letales de rayos X al espacio, un ingrediente que no se lleva demasiado bien con la vida. De todas formas es posible que Próxima b presente acoplamiento de marea, es decir, que siempre presenta la misma cara hacia su estrella. Si esto es así, es posible que alguna forma de vida pueda prosperar en las zonas eternamente crepusculares, donde la mezcla de día y noche genere unas condiciones más amigables para la aparición de la vida.

No hay que entusiasmarse demasiado con la cercanía de Próxima Centauri y su flamante planeta. Si pensaron que era cosa de montarse en una nave y partir les diré que es mejor meter las presas en agua fría. El viaje en una nave tipo apolo 11 consumiría decenas de miles de años. Todavía faltan décadas (seguramente siglos) para que la humanidad sea capaz de afrontar un viaje de este calibre.


Concepción artística de Próxima b. En el cielo brilla Próxima Centauri, y más a la derecha se distingue el sistema binario de Alfa Centauri.



Concepción artística de Próxima b (ESO).



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...